jueves, 21 de junio de 2007

05 . Una película

Nómadas del Viento... Travelling Birds... Le Peuple Migrateur...
Según el país, la traducción del título de este maravilloso documental (2001), sin diálogos, que trata sólo sobre aves migratorias.

Alguna vez la pasaron por cable, sin mayor promoción. Seguramente alguna otra vez la vuelvan a pasar y difícilmente nos enteremos. Puede que el zapping "esté en un buen día" (como me ocurrió) y tengamos la suerte de "agarrarla desde el principio".

Una película de esas que rompen la monotonía de la pantalla, la uniformidad visual y de contenidos. Como todo lo que tiene que ver con las aves, puede siempre verse como una perfecta metáfora también.

Vale la pena "hacerse del DVD" (lo venden en España y se puede comprar por Internet). El video que aparece al pie es un acercamiento interesante a la película. Es apenas un fragmento, pero nos acerca...Anexamos un comentario publicado en Scorefilia en el que es destaca el análisis de la banda sonora de la película.

Esta asombrosa película se consiguió con la técnica de la «impregnación», consistente en asignar cuidadores a las aves desde antes incluso de su nacimiento. Dichas personas, vestidas de amarillo y con bocinas, acababan ocupando el lugar de la madre y criaban a los animales, guiándolos y acostumbrándolos a la presencia de aparatos ultraligeros y ruidos de motores, hasta que se producía el casi milagro del vuelo compartido por ambas especies.
Un presupuesto de dos millones y medio de euros, un rodaje de casi cuatro años, cuatrocientos kilómetros de película, doscientas cuarenta horas de proyección y la colaboración de más de cuatrocientas personas dieron como fruto una obra difícilmente superable. En los premios César franceses obtuvo el galardón al Mejor Montaje y candidaturas a Mejor Ópera Prima y Mejor Banda Sonora. También fue candidata al Mejor Documental en los Goyas españoles y en los Oscars.
La banda sonora

El actor, productor y director Jacques Perrin y el compositor Bruno Coulais trabajaron juntos por primera vez en la serie de televisión Médecins des hommes (1988), reencontrándose después con motivo de los documentales Microcosmos (1996) e Himalaya (1999), producidos por Perrin. Tras estos dos últimos trabajos musicales tan satisfactorios, era lógico que la elección para este tercer largometraje fuera de nuevo el mismo autor.
La música para documentales de naturaleza es un campo muy atractivo para un compositor y este título supone precisamente una de las mejores representaciones del género. Los vuelos de las aves son mostrados por primera vez desde el punto de vista de los propios animales, y el resultado sorprende muy positivamente. A Coulais le costó tiempo encontrar el camino adecuado para afrontar la partitura; la película tiene muy poca narración y tenía claro que la música, al igual que en Microcosmos, reemplazaría a los diálogos. No quería intentar imitar con su música los graznidos de los pájaros, aunque no pudo resistirse al uso del violonchelo (bajo las expertas majos de Jean Philippe Audin) para acercarse en algún momento con sus registros más agudos al sonido de la oca marina. Para el resto, el compositor finalmente encontró la fórmula y no solamente creó un fondo musical encantadoramente melódico, sino que lo enriqueció con elementos que lo distancian mucho de una simple «música para documentales».
Uno de los rasgos característicos de varios de los temas es el efecto rítmico que imita el batido de las alas. Coulais deseaba expresar el increíble esfuerzo de las aves en esos extensos trayectos que les llevan de un continente a otro, y el sonido rítmico que sirve de fondo a los temas viene expresado en ocasiones por instrumentos convencionales, pero en otras se consigue gracias a las voces y respiraciones humanas. Conseguir ese efecto provocaría problemas en las grabaciones, pues al cabo de un minuto de jadeos y respiraciones los autores acababan sufriendo vértigo, lo que obligaba a concederles reposo. En cualquier caso el resultado es cautivador y produce en el espectador el efecto deseado. Para esos sonidos el compositor contó con la presencia de A Filetta, grupo corso de voces polifónicas creado en 1978 y con el que Coulais mantiene una estrecha relación que ha fructificado en varias bandas sonoras como Don Juan e Himalaya, o el disco titulado Sì di mè. En la obra que nos ocupa, A Filetta también interpreta a capella la canción Like a Breath of Air, con la que se acompaña el vuelo sobre el desierto de Libia.
Otras voces aportan una dimensión muy humana a Nómadas del viento. La presencia de las formaciones búlgaras de The Bulgarka JR Quartette, The Lyliana Botcheva Choir y The Sofia Bass Choir fue idea de Perrin, quien tenía claro su deseo de dotar a la película de esta sonoridad. Por su parte, Coulais integró otro elemento por el que siente especial predilección cuando trabaja para el cine: las voces de cinco niños, uno de ellos solista. Ya en Microcosmos había incluido las voces de sus propios hijos Hugo y Louis, aunque llama la atención el concepto que el músico tiene sobre esta posibilidad, y que manifiesta en sus comentarios para el DVD de Nómadas del viento: "...el mundo de la infancia es un mundo bastante duro, cruel. La voz de un niño, en el cine, proporciona para mí una especie de angustia, una especie de tensión. No es en absoluto algo bonito, algo dulce; es algo muy turbador". Esta postura por parte de Coulais resulta algo sorprendente, pues la voz de los niños sobre las imágenes de las aves reposando en una laguna, o sobre un albatros planeando casi suspendido en el aire, produce un efecto claramente bello.
También fue elección de Coulais la presencia de tres cantantes por los que siente admiración. El australiano Nick Cave interpreta To Be by Your Side para los títulos finales, aunque la canción que se escucha en varias ocasiones a lo largo de la película es Masters of the Field, a cargo del veterano Robert Wyatt, quien también interpreta The Highest Gander y The Red Forest, recogidas en la edición discográfica pero ausentes en el film. También se grabó la canción The Wounded Dove, a cargo del parisino Gabriel Yacoub, toda una figura de la canción francesa de raíces tradicionales.
Todos estos artistas junto con el planteamiento general de la composición, con sus rítmicas, su agradable línea melódica, sus numerosas y variadas voces, y la ocasional inclusión de trinos de pájaros conforman un fondo musical perfecto que contribuye al logro de uno de esos excepcionales discos surgidos del cine que permite una escucha aislada de las imágenes.
Bruno Coulais tiene ya una extensa filmografía y la calidad de otros trabajos como Los ríos de color púrpura (2001), Vidocq (2001), La máscara del faraón (2002) o Los chicos del coro (2004) lo han convertido en uno de los músicos franceses más destacados en este campo.
Heribert Navarro [2006-10-11]

No hay comentarios:

 
Elegant de BlogMundi