domingo, 16 de diciembre de 2007

Intro

Solemos recurrir con bastante asiduidad a la cita de un fragmento (la parte final) del poema de Borges “Para una versión del I King” que aparece en la versión de Sudamericana del “I Ching”, de Richard Wilhelm...

"No te arredres. La ergástula es oscura, la firme trama es de incesante hierro, pero en algún recodo de tu encierro puede haber una luz, una hendidura. El camino es fatal como la flecha, pero en las grietas está Dios, que acecha".

Y es porque creemos firmemente en “las grietas”... En ese espacio, ajeno al anquilosamiento de los extremos que conforman el sólido bloque de la “cultura oficial”, es que podemos encontrar, bien las semillas, bien el vacío fértil en el que éstas han de germinar...

Hasta hace no mucho tiempo, esas "grietas" eran la razón de ser de lo que se llamaba contracultura (perdón por la palabra). Las distintas vanguardias salían en busca de los límites del Sistema, en pos de instancias alternativas a las "oficiales" en las que encontrar un universo con otro significado que no la mera existencia sin más pretensiones que pasarla bien y prosperar económicamente. En pos de un ser humano de mayor profundidad existencial, un ser religioso... Eran las distintas vanguardias las que acometían esta tarea, y los descubrimientos de éstas, aunque fuertemente resistidos en un principio, a poco andar comenzaban a introducirse en los pliegues del sistema, flexibilizando y ampliando finalmente el marco dentro del cual se desarrollaba nuestra humana experiencia, tanto en lo individual como en lo social. Y así, una y otra vez a lo largo del tiempo...

Cuando el Sistema se transformó en el Mercado (o cuando el Mercado se impuso incluso al Sistema), la contracultura desapareció. Y con ella toda vanguardia que se precie de tal. El Mercado es tan poderoso y tan perfecto que fue capaz de incluir a ambas, contracultura y vanguardia, como meros productos, quitándoles así su poder revulsivo y de cambio posible. No hay hoy, más allá de arrestos individuales de los que por lo general no se tiene conocimiento, ninguna instancia de alcance social que no sea otro producto del Mercado. Todo, todo, todo se puede vender, comprar, publicitar... Todo puede ser objeto de marketing... No hay nada que incomode, nada que plantee preguntas... Hasta pareciera que no hay nadie interesado en esas inciertas respuestas. Hay una extendida sensación de comodidad que sólo se altera si nos toca viajar en "la bodega" de este TItanic. Caso contrario, vaya esta expresión tan actual: ¿Qué tal? ¿Todo bien?... ¡Todo bien!

Los que tenemos algunos años y algún camino recorrido sabemos perfectamente que no está todo bien. Siempre es necesaria la pregunta, la inquietud, el deseo profundo de una felicidad genuina, de una realización con bases ciertas y no como "aspiracional" publicitario. Por ello será menester insistir con la contracultura, sólo que ahora de manera muy distinta, en lo formal, a épocas pasadas.

Ya no tenemos que inventar el rock ni salir al camino como Kerouac, viajar a Katmandú o indagar en las puertas de la percepción... Ahora, creo, el movimiento a experimentar no es de ruptura sino de inclusión. Una movida que busque en la síntesis, que sea capaz de aceptar y sumar antes que negar. Ya sabemos que no hay bueno y malo. Es probable que sólo se trate de cambiar la medida, el metro patrón. Desarrollar una cultura a la medida humana y no un hombre a la medida del Mercado, sabiendo que incluso luego de la medida humana hay otras magnitudes tanto más relevantes, pero dejemos por ahora éstas como "opciones avanzadas"...

Como tomar todas las cartas, TODAS esta vez, mezclar y dar de nuevo.

Una cita

El Infierno Son Los Otros

Es probable, no lo sé, que Sartre haya visitado alguna vez la Argentina. De ser así, no es difícil entender que haya acuñado una frase tan "redonda" como la del título de este post. Aquí debió haber aprendido que hay lugares del mundo que son presa de una maldición por la cual sus habitantes viven mil desgracias sin tener responsabilidad alguna en cuanto al origen de las mismas.

Tenemos en este país la extraña suerte de no ser responsables de lo que nos pasa. Siempre sabemos que siempre hay "un otro" que es culpable de nuestros males. Y aunque esto no nos evita las funestas consecuencias, nos exime al menos de cargos de conciencia. Somos pobres víctimas del malvado de turno, ¿qué podemos hacer si no resistir y apoyarnos en eso tan simpático que llamamos "el aguante"?...

¿Está la supuesta víctima, en verdad, exenta de responsabilidades?... ¿No es, en el fondo, ésta, una actitud adolescente, eternamente adolescente?... Quizás vaya siendo hora de pensar al menos en "ponernos los largos".

Encontré al respecto un monólogo de Tato Bores (debe tener cerca de veinte años imagino) que podría uno creer que fue escrito ayer nomás...

Tato Bores (frag.) La culpa la tiene el otro
La culpa de todo la tiene el ministro de Economía, dijo uno. -¡No señor! Dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa la tienen los evasores. -¡Mentiras! Dijeron los evasores mientras cobraban el 50% en negro y el otro 50% también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tantos impuestos. -¡Falso! Dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita. -¡Pero por favor! Dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tiene la patria financiera. -¡Calumnias! Dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral. -¡Se equivoca! Dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que en realidad sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público. -¡No es cierto! Dijo un empleado público mientras con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos. -¡Eso es pura maldad! Dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de las tierras que no nos dejaron nada. -¡Patrañas! Dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas. ¡Perversos! Dijeron los del politburó local, mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista. -¡Verso! Dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas. -¡Malvados! Dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos. -¡Racistas! Dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano de Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa. -¡Blasfemia! Dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios. -¡Error! Dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruidos y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos. -¡Infamia! Dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir. ¡Me ofenden! Dijo un ladrón que arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tiene la policía que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante. -¡Minga! Dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra. -¡Desacato! Dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y salvadores de la patria. -¡Negativo! Dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo. -¡Ustedes están del coco! Dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron. -¡Embusteros! Dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios. -¡Censura! Dijo un periodista mientras con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo. - Thats not true! ( ¡Eso no es cierto! ) Dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat. (La culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato). -¡Infundios! Dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya. -¡Ridículos! Dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto. -¡Cobardes! Dijo Montoto, que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces. -¡Paren la mano! Dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene EL OTRO. ¡El Otro siempre tiene la culpa! -¡Eso, eso! Exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene EL OTRO. -Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos de dejar de pensar: ¡QUE FLOR DE GUACHO QUE RESULTO SER EL OTRO......!

Un comercial

Cuando Mariana (Gracias, M.) me mostró este comercial en You Tube, no me dejó ver el nombre del mismo (al fin y al cabo, en la tv no aparece el nombre). Y lo frenó antes del final. Me preguntó de qué trataba... Admito que a veces soy bastante tonto para darme cuenta de algunas cosas obvias, pero también es cierto que fui "tomado", si se quiere, por el tono del video. Hay para mí una linda y cálida carga emotiva en ese personaje tan entrañable... Y por supuesto que no acerté con el tema del comercial!...

Cuando se lo mostré a otras personas, esperando de algún modo compartir lo sensible del mismo, me sorprendí en más de una ocasión al ver que de entrada nomás estos se daban cuenta del "truco". E imagino que apreciaron el producto de un modo muy distinto del mío.

Asocié esto a una anécdota en ocasión de ir a ver a David Copperfield al teatro, en Buenos Aires. En el acto final, Copperfield...vuela. Se eleva en el escenario, pasea en el aire sobre las primeras butacas y hasta levanta en sus brazos a una espectadora y la lleva "a volar" con él.

Recuerdo que el corazón me latía más intensamente mientras Copperfield volaba y luego, cuando alguien me preguntó sobre el espectáculo, no dudé jamás en afirmar: Copperfield voló.

El hijo de mi mujer, que por aquel entonces tendría unos 25 años, mientras el mago volaba, atinó a decir, con cierta suficiencia incluso, que se trataba de unos imanes puestos no sé dónde, etc., etc., etc.

... La suspensión de la incredulidad a la que aludió Chesterton como condición indispensable para enfrentar el arte, reconozco que a veces, en medio de este mundo, puede resultar inconveniente. Y también me declaro enemigo de los adultos con el síndrome Peter Pan. Sin embargo, en algunos casos, no sé, prefiero no darme cuenta de algunas cosas, no tener todas las respuestas, estar, de algún modo, abierto al milagro.

Disfruten de este comercial.


Una opinión

Suelo decir a mis hijos que lamento no tener hoy veinte años. Está tan lindo el mundo, tan nuevo, tan sin respuestas viejas y conocidas, con tantas preguntas nuevas y aún por formular, con escenarios radicalmente distintos de los de hace unos pocos años... Casi que hay que dibujar nuevos paisajes, nuevas escenografías, cambiar los libretos, crear papeles nuevos para los nuevos actores... Y no me preocupa que espiritualmente el mundo se presente de manera paupérrima. Siempre creí en la gesta individual llegada esta instancia, aunque admito que hay momentos más florecientes en cuanto al contexto y otros más oscuros. Éste pareciera, en esos términos, un período más oscuro. Pero ocurre que se me antoja oscuro para los nuevos actores y no para los que venimos fatigando las tablas desde hace un buen rato. Porque tenemos la posibilidad de comprender que es éste el momento de una feliz mixtura entre las maravillas del nuevo mundo tecnológico y comunicacional y aquel mundo, permítaseme decir más espiritual, que supimos caminar unas pocas décadas atrás.

Es en este encuentro posible que el nuevo mundo me resulta apasionante, y lamento que mi generación, en edad y posiciones de poder, haya optado, mayoritariamente, por entregarse sin más a la vacía oferta fashion, cool, o como prefieran llamarla o bien se haya refugiado en el ensoñamiento de una idílica e idealizada adolescencia combativa.

En la entrevista que presentamos al pie, un español se interesa en los mecanismos culturales de adaptación al nuevo entorno. Y da material como para meterse en tema... Cuando lo leo no puedo dejar de pensar en los políticos vernáculos, cuán lejanos están de un pensamiento moderno, inteligente... Cuán primitivos resultan, ergo, cuán primitivas han de ser sus políticas de administración de este país.

Pero, todo argentino de buena cepa ya lo sabe: uno desarrolla su vida por estos lares absolutamente al margen de los gobiernos de turno, sean del signo político que sean, tomando a esos gobiernos casi como un obstáculo más, entre tantos, con el que deberá uno lidiar. Es lo que hay, no es lo ideal ni lo deseable, pero creo que así funciona. Al menos, hasta nuevo aviso.

Todos somos RAM (publicado en La Nación, el 26 de Agosto de 2007) por Diana Fernández Irusta
José Luis Brea, especialista español en cultura y nuevos medios, explica su última tesis, expresada como metáfora tecnológica: el surgimiento de las sociedades tipo RAM, creativas, dinámicas y en red
José Luis Brea es docente de la Universidad Carlos III de Madrid, director de la revista Estudios visuales y crítico independiente. Hace años que estudia los cambios producidos por el encuentro entre las prácticas comunicacionales, las nuevas tecnologías audiovisuales e Internet. Con el auspicio del Cceba, inauguró el flamante Laboratorio de Investigación en Prácticas Artísticas Contemporáneas del Centro Cultural Rojas-UBA y comentó algunas de sus más recientes investigaciones.


-¿Cuál sería el principal cambio tecnológico-cultural de nuestra época?
-En el libro que acabo de publicar (cultura_RAM. mutaciones de la cultura en la era de su distribución electrónica), investigo un cambio muy profundo en la función que cumple la cultura. Cada vez se ocupa menos de garantizar que los hallazgos se conserven y transmitan de una generación a la siguiente y, en cambio, desarrolla una tarea más inventiva. Esto lo relaciono con dos formas de memoria. Por un lado, la memoria de archivo, la que podríamos identificar con el disco duro de la computadora: una memoria de inscripción, de registro, ligada con la idea de monumento, que tiene esa función rememorativa y de repetición. La otra es la memoria inventiva, la memoria RAM, de proceso, que gestiona los datos para producir enunciados nuevos. En nuestro tiempo, la cultura está teniendo esta función productiva, creativa, que nos ayuda a enfrentar escenarios novedosos. Su objetivo último no es repetir una tradición, sino ayudarnos a habitar lugares nuevos.

-¿Podría mencionar algunos ejemplos?
-El museo de arte: su función principal ya no es la de hacer colecciones. Lo que se le pide es que sea capaz de generar tensiones de interpretación, que ponga en contacto la diversidad cultural. Los centros de exposiciones temporales tienden a sustituir a los museos. Estos últimos serían memorias ROM; los centros, memorias RAM. También están las universidades, que tradicionalmente tenían la misión de custodiar el saber. Hoy en día, en cambio, suelen ser unidades productivas; el trabajo de investigación es casi tan importante como el de la docencia. Incluso podríamos hablar de una constitución RAM en la escena de los afectos, que cada vez está menos clausurada en modelos de repetición o en formas estabilizadas de organización. Por el contrario, las estructuras afectivas son cada vez más móviles, más abiertas a la producción de redes.

-¿Esto se vincula con la idea de "puro presente", tan asociada con Internet?
-Las instituciones culturales no nos preparaban para habitar el presente, sino para habitar el pasado en el presente. Eso nos excluía del presente como invención. En cierta forma, la cultura contemporánea está instaurando todo lo contrario: el desafío de enfrentarse a un mundo que no se conoce. Esta nueva condición de la cultura permite una forma de acercamiento mucho más cotidiano a las formaciones culturales. Somos nosotros los que estamos inventando la cultura de nuestro tiempo y no parece que tengamos detrás esa vieja figura, esa tradición que nos enseñaba cómo habitar el mundo.

-¿Cómo articula este fenómeno con las políticas de la memoria?
-Las memorias de proceso no son memorias sin memoria, sino que son memorias activas. Creo que hay que conocer el pasado, alimentarse y nutrirse de él. Pero nunca para reproducirlo ni restaurar viejos esquemas. Digamos que una memoria RAM en el ordenador no existe como tal: tú tienes un programa, que es un operador eficiente de relaciones entre datos. Pero esos datos se tienen que sacar de algún sitio. Cuando trabajas con la memoria de proceso, rescatas los datos que trae la memoria de archivo, los pones a funcionar y gestionas nuevas ecuaciones. El pasado, en ese sentido, es un instrumento de nutrición que enriquece la memoria de proceso, sin que la lógica de relación que tengas con ese pasado sea la de reproducirlo como si la única manera de vivir el presente fuera reconstruyendo aquello que ya pasó. Por otra parte, creo que, gracias a los desarrollos sociales de la Web, el blog o el wiki, la cultura contemporánea tiende a ser coproducida por sus propios consumidores. Esto diseña un escenario al menos potencialmente más democrático. Hay que trabajar para que se extiendan estas posibilidades alternativas.

-¿No existe el riesgo de que se conviertan también en espacios de repetición?
-Bueno, depende del estado de creatividad de los ciudadanos. Una vez potenciado un medio tecnológico que permita usos singulares e independientes, habrá que favorecer procesos de educación que desarrollen una capacidad de actuación crítica y de reflexión. Pero eso ya no es tanto una cuestión de políticas de la comunicación, sino de afrontar una política de la educación.

-¿Así se podría garantizar una verdadera democratización?
-No concuerdo con esa postura que dice que Wikipedia, por ejemplo, va a ser siempre un mecanismo más trivializador de los contenidos que una enciclopedia hecha por autores de gran reputación. Creo que los mecanismos de depuración editoriales derivados del contraste de las opiniones van a lograr que suban los niveles de exigencia crítica. El tiempo irá demostrando que no es verdad que esta nueva lógica sólo genera "cultura basura" mientras que la lógica de los monumentos, las grandes catedrales y la producción de documentos muy singulares habría creado ciertas garantías de "calidad". Los ciudadanos consumidores de discursos simbólicos no son tontos. Cuanto más puedan mediar en la propia sanción de validación de los discursos, tanto más el nivel se elevará.

-¿Una cuestión de educación y ciudadanía, entonces?
-"Ciudadanía" es una palabra clave. He investigado acerca de cómo se pueden ir configurando nuevos modos de ciudadanía que establezcan lo que es comunitario por mutuo acuerdo, sin necesidad de grandes monumentos que sirvan como insignias de lo compartido. Esto se establecería alrededor de cosas muy puntuales, de preocupaciones o intereses en una problemática local, compartida por un pequeño grupo. Hasta cierto punto pienso en las ciudades que se construyen on line, pero también en una ciudad más volcada a los efectos de interconexión de unos con otros, un poco harta de una memoria que se fija en monumentos y lastra las posibilidades de actuar.

Por Diana Fernández Irusta

Un ángel

Jeff Buckley murió muy joven. Cantó muy pocos años. Le bastó sin embargo para hacer la versión definitiva de un clásico de Leonard Cohen, Hallelujah (el mismo Cohen así lo reconoció).
Finalmente logramos encontrar en video una de las mejores versiones dentro de todas las versiones que hizo Buckley (no estoy seguro, creo que es en vivo en Sin - é, Manhattan). Es incluso la versión más larga...

No canta bien, no toca bien, comete muchos errores durante la ejecución... Nada de eso importa. Es un ángel cantando solo en medio del Universo. Nosotros, los simples mortales, escuchamos y con suerte llegamos a sentir que una flecha invisible nos atraviesa el corazón.

Un libro

Cuando todo se derrumba (Pema Chödrön)
Todo parece apuntar a un libro más de autoayuda, típico de la New Age. Incluso las palabras que transcribimos al pie acerca del mismo bien pueden reforzar esta sensación... Pese a lo antedicho, nada más lejano al valor de este libro. En modo alguno se trata de más "lata new age". Pema Chödrön es una monja budista que cuenta aquí su experiencia... cuando todo se derrumba. Quien pueda acercarse a él de manera abierta y desprejuiciada estará feliz de haberlo hecho.

Esto dice la editorial...

Palabras sabias para momentos difíciles
El término chino para la palabra "crisis" consta de dos ideogramas: uno significa dificultad; el otro, oportunidad. La ancestral sabiduría china refleja así que los momentos de crisis, además de conflictivos, son también momentos «adecuados» que encierran la oportunidad y la promesa de nuevas y más amplias posibilidades.
Esta obra cálida, llena de aliento y de consejos sabios, nos recuerda que la vida es un buen maestro y un buen amigo; y que los momentos difíciles de nuestra vida, aquellos en los que uno se siente descentrado y todo parece derrumbarse, son precisamente una situación ideal para librarnos de lo que nos mantenía atrapados y para abrir nuestro corazón y nuestra mente más allá de los antiguos límites.
Tenemos a nuestro alcance una felicidad esencial que, sin embargo, suele escabullirse entre nuestros dedos. La ironía es que ello sucede precisamente cuando lo que pretendemos es justo lo contrario: escapar del dolor y del sufrimiento.
Los sabios consejos de Pema Chödrön para afrontar esos difíciles momentos de crisis provienen del corazón de la sabiduría tradicional budista y alcanzan directamente la raíz de nuestras habituales actitudes negativas frente a la adversidad.
Sólo hay una manera provechosa de afrontar el sufrimiento, señala Pema. Y esa manera consiste en cesar en los intentos de evadirnos de esas situaciones difíciles y, en cambio, emplear nuestras aptitudes para encararlas con una disposición amigable y curiosa, relajándonos en esa sensación de pérdida de norte y de suelo que las situaciones conflictivas nos provocan. Es así como nuestra mente se ensancha. Es allí, en medio del caos, donde descubriremos el amor y la verdad indestructibles.


Los capítulos son...

- Intimar con el miedo
- Cuando todo se derrumba
- Este mismo momento es el profesor perfecto
- Relájate en lo que es
- Nunca es demasiado tarde
- No hacer daño
- Desesperanza y muerte
- Los ocho dharmas mundanos
- Seis tipos de soledad
- Curiosos respecto a la existencia
- No-agresión y los cuatro maras
- Crecer
- Ampliando el círculo de la compasión
- El amor que no morirá
- Ir contra el núcleo
- Servidores de la paz
- Opiniones
- Instrucciones orales secretas
- Tres métodos para trabajar con el caos
- El truco de no tener elección
- Revertir la rueda del samsara
- El sendero es la meta


Un video breve como para conocer mínimamente a Pema Chödrön...




Una mirada

La cultura humana nos depara regularmente inventos o hallazgos que operan como bisagras, que establecen un profundo e irreversible quiebre en los modelos que los preceden, inaugurando o contribuyendo en buena medida al nacimiento de nuevos paradigmas. El desarrollo de la computadora e Internet son modelos perfectos de lo que estamos diciendo, tal como alguna vez lo fue la imprenta, por ejemplo.

Ante el nuevo paradigma, las reacciones son diversas, pero básicamente podríamos dividirlas en dos grandes tendencias, a las que denominaremos, robándole las palabras a Umberto Eco, apocalípticos o integrados. Quizás deberíamos incluir una tercera: excluídos, ya que estos no tienen siquiera la posibilidad de plantearse las anteriores alternativas.

Nuestro extraño país, Argentina, presenta un abanico que incluye a las tres variantes, siendo mayoría absoluta a la fecha los excluídos... Pero el mundo sigue andando, y no nos espera.

Esta nota del Dr. Juan Carlos Lucas aparecida en La Nación, y el video que allí se menciona (Did you know?) aportan datos como para ver más claramente cómo viene la mano.
* El video pueden también verlo al pie de la nota.

Claves de la alfabetización digital (publicado en La Nación, 20 de Agosto de 2007).

El acceso a Internet es mucho más que una nueva herramienta tecnológica; en los próximos años se transformará en condición de posibilidad de una educación de calidad y en indicador básico de inclusión social.

La web ya no es un reservorio de datos. Constituye, más bien, un escenario social cada vez más relevante. Este escenario se posiciona cada vez con más fuerza como espacio insoslayable para la educación. Esto permite valorar las siguientes iniciativas en toda su magnitud:
Banda ancha para todos. Desde diversos ámbitos surge la iniciativa de entender el acceso a banda ancha no como un servicio más que se pone a disposición, sino como un requerimiento básico para el desarrollo cognitivo, social y económico de una comunidad. Esta mirada implica el reconocimiento del rol central que jugará Internet en el futuro de la educación y el desarrollo. Una iniciativa del movimiento ciudadano
Atina Chile del país trasandino, resalta la importancia de esta temática al lanzar un manifiesto por la banda ancha para todos . Algunos puntos de dicho manifiesto plantean las siguientes ideas o propuestas:
. No es un producto tecnológico, es una intervención social que implica una serie de beneficios en materia de educación, cultura, y oportunidades.
. Democratiza las comunicaciones , abre nuevos espacios y los hace más accesibles a las personas.
. Es un servicio básico , como la luz y el agua, el derecho a tener banda ancha en los hogares y computadores de bajo costo para las personas.
. Hay que impulsar la alfabetización digital con intencionalidad, es decir, que la población no aprenda a "manejar" herramientas sino a hacer un uso útil de ellas, como por ejemplo en salud, en trabajo o educación.
. Se debe crear una oferta pública nacional de banda ancha de dos mega barata para todos.
. Hay que asignar recursos para subsidiar el acceso a computadora y banda ancha, para los sectores medios bajos y populares.
En este manifiesto la educación aparece como uno de los ejes principales.
En veinte años, cada niño debe tener una notebook. Además de banda ancha se necesitan computadoras al alcance de todos. Hace años que
Nicholas Negroponte , investigador del MIT, trabaja para encontrar la manera de poner una computadora al alcance de cada niño. En el año 2005 estas ideas dieron lugar al proyecto OLPC ("One Laptop per Child"), proyecto que buscaba desarrollar una computadora portátil de muy bajo costo, que pudiera estar al alcance de cualquier chico en edad escolar. En una entrevista a Negroponte se le preguntaba por qué un niño de un país pobre debería tener una computadora portátil sino tiene ni agua potable, ni comida, ni electricidad. El mencionado investigador contestaba lo siguiente:
Sustituya la palabra "portátil" de esa frase por "educación". Esta PC es un libro electrónico, y los niños pueden aprender idiomas, comunicarse con otros niños, aprender programación... Nadie cree que haya que eliminar la educación porque no haya agua potable.
Nuevamente, la educación es el eje central de la iniciativa.
Banda ancha y computadora portátil para aprender qué.
Karl Fisch , un "edublogger" (educador y blogger) norteamericano desarrolló una presentación ( Did you know? ), que intenta despertar conciencias en torno a la dimensión descomunal del desafío que enfrenta la educación en la actualidad. Algunos de los puntos que esta presentación destaca son los siguientes:
. De acuerdo con el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, uno de cada cuatro trabajadores, se desempeña en una empresa en la que fue contratado hace menos de un año.
. Uno de cada dos trabajadores, fue contratado hace menos de cinco años.
. Dicho departamento estima que los estudiantes de hoy habrán pasado por entre diez y catorce trabajos para cuando cumplan 38 años de edad.
. La mayoría de las carreras universitarias de grado en EUA no existían diez años atrás: E-business, Agricultura orgánica, Nanotecnología, Nuevos Medios, etc.
. Se estima que para el año 2010 la información técnica disponible se duplicará cada 72 horas.
. Internet se comenzó a utilizar por el público en general en 1995 y hoy en EUA una de cada ocho parejas que se casan se conocieron online.
No cabe duda de que vivimos en tiempos de cambios exponenciales. Internet está cambiando el mundo a ese ritmo. Una forma impactante de resumir algunas de estas ideas es la siguiente: "estamos preparando a los estudiantes para puestos de trabajo que todavía no existen, que requerirán tecnologías que todavía no se inventan, para resolver problemas que hoy ni siquiera imaginamos". En este contexto la pregunta es: ¿Cómo cambiar la educación para los próximos años?
Educación 2.0. Sin la pretensión de dar respuestas definitivas, ni mucho menos, se puede esbozar un desplazamiento en el entendimiento de la educación que necesitamos para el futuro:
. Pasar de formar generadores de explicaciones a formar generadores de acción efectiva y transformadora.
. Pasar de formar receptores de pedidos de resolución de problemas técnicos a formar articuladores de ofertas de valor para comunidades humanas.
. Pasar de la certificación de entendimiento a la certificación de capacidades de acción efectiva en un dado dominio.
Necesitamos una educación que forme agentes transformadores, sensibles a las posibilidades de crear nuevo valor y con las habilidades pragmáticas para producir ese valor y hacerlo llegar al destinatario. Estas serán destrezas genéricas que trascenderán las específicas de cada dominio de especialización.


Dr. Juan Carlos Lucas
Director INNOVA Consulting / Profesor UCA
Especial para LANACION.com


Agregamos otro texto, también aparecido en La Nación, perteneciente esta vez al blog de Pablo Mancini, en el que, unos días antes de las últimas elecciones, Pablo analiza las propuestas de los distintos candidatos ligadas al tema tecnológico u otros afines... MMMmmm...

El grado cero de la sociedad del conocimiento

No importa quién gane las próximas elecciones presidenciales. El futuro local ante la sociedad de la información promoverá usuarios de tecnología, no productores. Promete acceso, no desarrollo. La prueba del "CTRL+F" y el error conceptual de la brecha digital.
La pose online. Encontrar propuestas ligadas a la sociedad de la información en los sitios de los candidatos a presidente -diseñados, eso sí, respetando al pie de la letra el manual del buen internauta 2.0- es una misión imposible.
La retórica de la nueva web social, las redes participativas y de colaboración, ha influido muy poco en las acciones propuestas en los planes de gobierno. Basta con tomarse un par de horas y leerlos.
Para los políticos, tener un blog, publicar la declaración jurada en internet y hasta
"twittiar" se convirtieron en objetivos de virtualización política. "Hay que estar" hasta en YouTube y que nadie se sorprenda si FaceBook alberga a algún candidato.
Utilizar
aplicaciones Web 2.0 ya es en una condición digital a aspirar, y no un piso del cual partir para articular una sociedad del conocimiento compleja. Ni el Programa Nacional para la Sociedad de la Información da el ejemplo. Su web es una imagen enlazada por un email y el teléfono que ofrece de contacto no tiene quien lo atienda.
Se sabe que leer detalladamente las propuestas de los candidatos es una actividad que pocos ciudadanos realizan antes de participar de los comicios. La intención de voto parece ser impermeable a las propuestas creativas para resolver problemas estructurales del país. Pero, a su vez, quienes diseñan las plataformas y planes de gobierno parecen haber renunciado a seducir a los ciudadanos con ideas y modelos de desarrollo. Cuando de sociedad de la información, agenda digital y nuevas tecnologías se trata, el panorama es desolador.
La prueba del "CTRL+F". Un buen comienzo es navegar los sitios de los candidatos. Otra opción es consultar
portalelectoral.com.ar, un sitio que reúne información elemental para sobrevivir en las elecciones del domingo próximo, o el wiki Elección Argentina.
Sólo algunos planes de gobierno resisten a la prueba de un "CTRL+F" -un comando de búsqueda de palabras claves- con criterios como "tecnología", "software", "digital" o "sociedad de la información".
Algunos ejemplos, tomados al azar, muestran que
Elisa Carrió propone dotar a las oficinas de "tecnología moderna que facilite y agilice las tareas". Para Ricardo López Murphy debe "introducirse la informática en todo el proceso educativo formal". El plan Roberto Lavagna promete "introducir tecnologías y capacitar a los docentes en nuevas técnicas de enseñanza", y la candidata del oficialismo sostiene que impulsará "la industria del software y las nuevas tecnologías".
El
Partido Obrero y Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, por ejemplo, no pasan la prueba del CTRL+F. No ofrecen referencia alguna a los temas claves de la agenda digital.
Brecha digital: HTTP Error 500. "Internal server error". La abrumadora mayoría de los temas relacionados con la brecha digital están orientados a promover el "acceso" a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Pero cada vez más especialistas están cuestionando esa conceptualización del problema. Advierten que la brecha digital no se reduce sólo saturando masivamente de tecnología las sociedades, produciendo usuarios, operadores y consumidores.
La brecha digital es uno de los temas políticamente más complejos para los próximos años. Reducirla implica repensarla.
Aún con un estado supuestamente paradisíaco de inclusión digital, con un país donde todos tengan "acceso" a las nuevas tecnologías digitales, la brecha seguirá mostrando sus más procelosas profundidades, porque, ante el panorama global, la oportunidad de las naciones es transformarse en verdaderos nodos productores de conocimiento en el marco de un mundo que ya vive en red.
A una semana de las elecciones presidenciales, es fácil saber , al menos, dos cosas. Por un lado, que no hay programa político ni plan de gobierno diferenciador de cara a la sociedad del conocimiento, que implique desarrollo local de tecnologías, nuevas prácticas sociales, cultura emprendedora, inclusión ni alfabetización digital. Por el otro, que el lugar de líder político referente de la sociedad de la información aún sigue vacante en la Argentina.

Pablo Mancini, periodista

Una película

Les triplettes de Belleville

En más de una ocasión he aclarado que no me gustan "los dibujitos". No me pliego a esa onda Peter Pan tan en boga hoy en jóvenes y adultos. Lo que no quita que esté igualmente abierto a saber reconocer y disfrutar, en consecuencia, una buena obra que utilice este lenguaje de la animación. La película es "vieja", del 2004. Me consta que mucha gente no la vió y que muchos otros siquiera recuerdan haber oido de su existencia. Por ello es que me permito recomendarla. No digo con esto que vamos a ver una película que "nos va a cambiar la vida" ni mucho menos, pero a esta altura de mi vida me alegra toparme con cosas, de cualquier índole, que sumen por lo menos un granito de arena a la construcción de "un mundo menos peor" (vuelvo a citar a Agresti).

Agrego un pequeño clip de una parte de la película y un comentario aparecido en una web mexicana, La Moviola.

¡Que la disfruten!


Por Jorge Ávila Andrade
Escribir sobre Las Trillizas de Belleville no es tarea fácil. En una época en donde las noticias sobre la animación tradicional están enfocadas en la eminente muerte del género (por lo menos en Estados Unidos) debido al tan publicitado anuncio que hizo Disney de que ya no hará más películas de animación hechas a mano para dedicarse por completo a la animación por computadora (me pregunto qué hará Disney en este rubro, ahora que su asociación con Pixar ha concluido), el hablar de una pequeña, extraña y bizarra película francesa cuya animación parece de los años 30 o 40 se convierte en una tarea un poco compleja.
Dirigida por Sylvain Chomet, Las Trillizas… es una cinta más dirigida al público adulto que al infantil, pues maneja temas no muy aptos para la mentalidad de los chiquitines quienes, sin embargo, quedarán atrapados por el oscuro y hasta gótico estilo visual del filme.
La trama nos presenta a Madame Souza, quien ha cuidado desde pequeño a su pequeño nieto Campeón, quien siempre ha soñado con participar en el Tour de Francia de ciclismo y, por supuesto, ganarlo. Durante una competencia de preparación, Campeón es secuestrado por un grupo de mafiosos que se dedican a la explotación de jóvenes, por lo que es llevado a la extraña ciudad de Belleville.
Con el deseo de rescatarlo, Madame Souza y su perro, Bruno, van en su búsqueda de una manera muy poco convencional, topándose con distintos obstáculos en su camino. A la vez, conocen a un trío de veteranas y excéntricas cantantes de vaudeville, quienes en su época de fama y gloria eran conocidas, precisamente, como Las Trillizas de Belleville, quienes se unen al singular grupo con la intención de rescatar al muchacho.
Uno de los puntos más fuertes del filme radica en su poderoso y extraño (por lo menos para los estándares hollywoodenses a que estamos acostumbrados) estilo visual, que por momentos parece haber sido sacado de un cuadro de Dalí, o de una mala pesadilla, o de incluso el Batman de Tim Burton, sin olvidar un poco de influencia de Gerald Scarfe en algunas secuencias que recuerdan a The Wall, de Alan Parker.
En otras palabras, es un delirio visual que combina animación tradicional con algo de computadora, siendo éste recurso poco utilizado. Para hacer aún más evidente el impacto visual del filme (que por momentos presenta largas secuencias sin que ocurra prácticamente nada, lo que obliga al espectador a pensar en qué es lo que va a suceder), Chomet recurre a utilizar prácticamente cero diálogo entre los personajes, dando la apariencia de ser una película muda o semi-muda en la que lo importante es la imaginación de quien la está viendo.
Esto no quiere decir que no exista audio, pues las tonadas de jazz muy en el estilo de los 40 y los sonidos ambientales (el movimiento de la bicicleta, el ladrido del perro, la máquina locomotora, etc.) suplen la carencia de diálogo e incluso enriquecen la experiencia visual.
Por si fuera poco, presenta una muy sutil pero ácida crítica al modo de vida occidental en que vivimos, dejando mal parados a los estadounidenses (quienes físicamente son representados como gordos sin otra cosa que hacer más que comer y comer) e incluso al gobierno francés, pues sus habitantes – entre ellos las mencionadas trillizas del título – aparecen como una sociedad que se alimenta a base de ranas que terminan cocinando de diferentes formas.
Al principio de este texto mencioné que describir un filme de esta naturaleza era un poco complicado, pues es de esos trabajos que no se pueden catalogar en un determinado género específico. Si bien es una cinta animada, el estilo y la atmósfera en que se desarrolla son de una calidad e inteligencia que pocas veces podemos apreciar de este lado del Atlántico, lo que convierte a Las Trillizas de Belleville en una experiencia única que nadie que guste del buen cine se debe perder.

® Moviola, 2004

Un hallazgo

Scanned Images, Engravings and Pictures From Old Books

Nuestra declarada "militancia" (palabra horrible si las hay) en pos de una cabal y gozosa aceptación de las maravillosas herramientas que la tecnología pone hoy al alcance de nuestras manos no supone la negación o el olvido de iguales o similares en valía, maravillas de tiempos pretéritos.

Puesto que nuestro comportamiento habitual (como especie) ante el advenimiento de nuevos paradigmas es de tipo reactivo, pendular, siempre que aparece algo nuevo debemos (?) pagar el precio de perder algo anterior. Insitimos con la idea de que quizás demos un verdadero paso adelante en tanto seamos capaces de frenar medianamente esta impulsiva reacción y sepamos integrar, antes que separar, el todo de nuestra experiencia vital. Como si alguien, por ejemplo, en una discoteca, pudiera tener y apreciar de igual modo a Bach y a Stockhausen, cosa que no se ve a menudo. O estás de un lado estás del otro, eso es lo que vemos a diario, o al menos lo que se deja ver... Porque si nos adentramos en los millones de casos particulares nos encontramos con la grata sorpresa de que son muchísimos los que conviven con una "paleta" de colores variopinta, aún cuando no se corresponda luego esta predilección con el "discurso público". El "fucking" Mercado impone su aberrante peso de la mano de los cipayos (otra palabra horrible) de turno, que también son muchísimos.

Al grano. Los libros antiguos tienen ese no sé que... No voy a aburrir con el intento de explicar ese misterio. me conformo con compartir el hallazgo de este site: http://www.fromoldbooks.org/ en el que podés disfrutar, libre y legalmente, de ver y bajar si lo deseás algunos miles de imágenes de libros antiguos... Maravillosas todas, tienen el sabor decantado y reposado de las reliquias.

Vale la pena darse una vuelta por esos pagos virtuales.

Una de dos

One of two things can happen

Mariana, mi profesora de inglés, además de ser una "teacher" impecable, tiene la costumbre de acercarme, sea para mi aprendizaje o por el mero hecho de compartir, material sumamente valioso (textos, música, videos, etc.). De hecho, en este news hay tres aportes de ella. Me permito por esto recomendar fervorosamente a todos aquellos que puedan eventualmente estar interesados en aprender o mejorar su inglés, tomar contacto con ella. No se van a arrepentir.

Lo cierto es que este video sobre el que me hizo trabajar corresponde a un comercial, ganador de un bronce en Cannes 2007... Generalmente, la absurda posición de referente "actitudinal" (palabra "del palo") que ha alcanzado la publicidad me resulta por demás antipática. Pero... este comercial tiene lo suyo. Por lo menos no presenta a jovencitos diciendo cosas como: Pensar en "nada", eso es buena onda! (las comillas tampoco lo salvan).

El video que ven al pie presenta un compilado de premios. Al que nos referimos en este caso es al primero.

Una del futuro

No, del presente... No, del futuro... No...

Ariel Torres, columnista de La Nación, es a esta altura, para nosotros, “un amigo”. No tenemos el gusto de conocerlo personalmente pero es de esas personas que uno espera “que venga de visita”. En un país como éste, con tanto desarrapado suelto e impune, encontrar gente atildada, inteligente, mesurada. culta, y a la vez interesada equilibradamente en lo que viene y lo que fue, es siempre un placer.

El ZapChing, o una mirada desde el año 2027 (publicado en La Nación, Septiembre 17 de 2007)
El zapping puede funcionar como oráculo, es un hecho. Algo así como un I-Ching a infrarrojos. El ZapChing . No entiendo muy bien por qué los controles remotos no vienen con un botoncito para cambiar de canal al azar. Imagínese. En lugar de pasarnos horas picoteando fragmentos de series y películas que ya hemos visto un trillón de veces podríamos hacer preguntas, apretar el botón Oráculo y obtener sabios y oportunos consejos. A fin de cuentas, el orden en el microcosmos electrónico bien puede ser un reflejo del orden en el macrocosmos.
Por ejemplo, uno pregunta: "¿Lograré cerrar ese negocio mañana?", aprieta el botón Oráculo y aparece La semana del Tiburón en Animal Planet. Un maestro del ZapChing leería aquí: "Peligro inminente, un par de inescrupulosos se lo almuerzan antes del jueves. Cuidado."
O bien: "¿Obtendré el ascenso este año?", a lo que el botón Oráculo podría responder con películas como Límite vertical , Riesgo total , o alguna otra de escaladores. Habrá que esforzarse más.
Los ejemplos son tan numerosos como ricos en matices. Preguntar por la salud podría conducir a algún documental truculento sobre las salas de emergencia de los hospitales (maneje con prudencia), uno de recetas elaboradas en El Gourmet (viva mejor, que eso es también salud) o al largometraje El Informante (deje de fumar).
En fin. Le he sacado más provecho al cable apretando canales al azar e interpretando las respuestas que con su oferta de programas y películas, últimamente. Hace unos días estaba consultando mi televisor, por así decir, y me encontré con El Auto Fantástico , la serie de la década del '80 con David Hasselhoff y KITT, la "computadora con forma de coche", en palabras del protagonista ( www.imdb.com/title/tt0083437/ ).
Recuerdo haber visto El Auto Fantástico en 1985 o 1986, y destilaba modernidad, futuro, casi ciencia ficción. Veinte años después, el auto ya no tiene nada de fantástico. Más bien, parece un usado al que se le agregaron pretenciosos alerones y unas tazas tan deportivas como un par de pantuflas, coronando el bochorno con pintura negra y el supuesto scanner en el capot, que ahora da la impresión de ser la luz de posición de una bicicleta de dudoso gusto. Para peor, habla. Ya hablaba entonces, pero hoy cualquier máquina puede hablar. Hasta los celulares.
Para completar la sensación de que había pasado un siglo (y no veinte años), la moda, los peinados y la arquitectura sonaban a antediluviano. Además, y por efecto del tiempo, el color de la imagen estaba algo desteñido y levemente fuera de foco. El futuro en Super 8.

Evaporarse no es desaparecer
Hasta 1585, la palabra moderno no significaba lo mismo que hoy. La idea de que algo pudiera volverse antiguo era absurda y se usaba el adjetivo para referirse a lo que ocurría hoy, lo actual, lo ordinario, el lugar común.
Hacia finales del siglo XVI, sin embargo, la ciencia y la técnica empezaban a apurar el paso y el término empezó a emplearse para contrastar lo de ahora, es decir, lo de entonces, con la edad antigua.
Cuatro siglos después vivimos en un estado de modernidad evanescente. En tan sólo dos décadas una serie puede pasar de futurista a nostálgica antigualla del canal Retro.

Sin límite de velocidad
Uno de los sellos característicos de nuestro tiempo es que no aceptamos los límites para el avance técnico. Puede que no podamos resolver algo ahora mismo, pero sabemos que es cuestión de investigar, es cuestión de tiempo. Los circuitos integrados están llegando al límite de la miniaturización, pero hace unos diez días se supo que dos laboratorios de IBM habían dado un paso fundamental para almacenar información en átomos individuales y crear interruptores moleculares.
En rigor, los límites existen, pero se han vuelto flexibles. En ocasiones, quebradizos. Ya no les tenemos respeto, en todo caso. La ciencia y la técnica se han sanado de ese estigma fáustico que las aprisionó durante siglos.
Sobre todo, y muy socráticamente, sabemos que sabemos poco y nada. Tenemos teorías que nos resultan útiles, pero hemos dejado de creer que la realidad obedece a nuestras hipótesis. Es más bien al revés. Y, en última instancia, los únicos que bailan al compás de las explicaciones de turno somos nosotros. ¿Nos preocupa esto? Para nada. A fin de cuentas sólo es bailar. Y además, en el estado de modernidad evanescente, parece que simplemente nos dedicamos a disfrutar del viaje, tras haber abandonado la idea de dominar la naturaleza, un proyecto que se ha demostrado tan inviable como suicida.
(Es que, anoto al margen, nosotros formamos parte de la naturaleza y ahora, con la catástrofe ecológica que hemos sembrado, la cosecha nos explota en la cara. Por desgracia, la madurez llega lento y seguimos arrasando bosques, contaminando el aire y el agua, y aniquilando especies como si no hubiera un mañana.)
Hay un mañana, es de esperar, y por eso estuve tratando de imaginar cómo se verá 2007 dentro de veinte años. Podría anotar una cantidad de ideas tan cómicas como obvias, surgidas de la experiencia de volver a ver El Auto Fantástico . Prefiero, en lugar de eso, exponer un caso de modernidad volátil que nos toca de cerca, una historia de ascenso y caída que no llevó 25 años, sino apenas seis. Hablo de Windows XP.
Cuando salió, en 2001, la interfaz de XP hizo furor. Era moderna. Más decorativa y llena de vida que la aburrida y cuadrangular fachada de Windows 95, 98 y 2000. Pero, sobre todo, era moderna.
Hoy, comparado con Vista y Mac OS X, XP no sólo ya no parece moderno, sino que es sinónimo de pasado, de obsoleto. No es obsoleto, entiéndase bien, pero ya no está en sintonía con el clima visual del momento, del lustro. Las coloridas, translúcidas casi orgánicas iMac originales estaban en sintonía con 1998; luego se tornaron blancas, planas, austeras, casi un veredicto zen. Hoy son, además, metálicas. Por dentro siguen siendo simplemente computadoras.

El cambio climático
¿Cómo se gesta el clima visual de cada época? Son los creadores de tendencias, los modistos, los diseñadores industriales y gráficos, los decoradores, los directores de cine comercial, los webmasters, los escritores y los fotógrafos, entre muchos otros, los que dinámicamente establecen el clima de la época, algunos quizás sin ser del todo concientes de la compleja y espontánea combinación de todas sus ideas. Cada tiempo tiene un número de climas; político, social, cultural.
Es el clima visual el que eleva un producto humano (no una obra de arte; el arte, precisamente, trasciende los climas visuales, los sobrevuela) a la categoría de moderno o lo despeña al abismo de la decrepitud. Desde fuera no sabemos qué hay dentro de una computadora. Juzgamos, así, su fachada, su aspecto, sus curvas, colores, transparencias y texturas. A veces hasta acertamos.
Tantas veces se ha producido este cambio de temporada visual que hemos inventado el revival . Un diseño pasado de moda se pone de moda de nuevo, pero se pone de moda porque ya no está de moda, por lo que, en cierto modo, los climas visuales, cuando pasan, quedan sellados en el pasado. Es posible que sean rescatados un verano o un otoño, pero nadie los volverá a ver como modernos nunca más.
Es el carpe diem digital, o el revival del carpe diem . El día de hoy no vuelve. Así que disfrútelo.
Por Ariel Torres para La Nación

Una de amor

Nuestro ya habitual espacio dedicado al Amor (o al amor), tema que desvela aún hoy a unos y otros, al margen de las edades y experiencias. Formalmente, el amor y sus escenarios han ido cambiando junto con los tiempos. A veces parece que puede llegar a parecer al final, otras que es menester que esté de entrada. A veces parece que no es amor, otras nos preguntamos si sabemos qué es y no es el amor... Este texto publicado en Clarín es otra aproximación al tema, esta vez por el lado del matrimonio, la familia, etc., etc.

Felizmente, los periódicos siguen aportando material que va más allá de los desvelos de la pareja presidencial y el general bolivariano.

La invención del matrimonio (publicado en Clarín, Septiembre 22 de 2007)

El antropólogo Franco La Cecla, el historiador René Girard y el filósofo Roberto Espósito reflexionan sobre el matrimonio, sus usos y sus destinos: desde la relación entre filiación y parentesco -pasando por la familia en el mundo griego y el lugar de la convivencia en el pensamiento occidental- hasta la ofensiva de la Iglesia y las razones de los laicos frente a la unión civil. Los desafíos de una institución en crisis.

FRANCO LA CECLA
Qué es el matrimonio? ¿Qué es la familia? ¿Son formas sociales naturales, universales? A estas preguntas se puede responder apelando a ciertos principios, apoyándose en ciertas ideologías, o recurriendo a los hechos empíricos.La antropología, desde sus orígenes, que ahondan en una curiosidad comparativa, fundada en una paciente búsqueda en lugares y culturas cercanas y lejanas, ha indagado en la naturaleza de los lazos primarios. El emparentarse es una constante que se encuentra en todos los grupos humanos, pero sus formas son de lo más variadas. En culturas distintas a la nuestra, la filiación está frecuentemente separada del parentesco, es decir, no son los padres biológicos quienes crían a sus propios hijos. En muchas culturas son los tíos -los hermanos de la madre- quienes cumplen con esa tarea. Aquí también existía esa institución y cada tanto resurge, como notaba Claude Lévi-Strauss en ocasión de la muerte de Lady Diana. En aquel caso, en el funeral, el hermano de ella se presentó como único posible tutor de sus hijos. Hay culturas en el sur de China donde la pareja conviviente está constituida por hermano y hermana, que hacen "fugaces" visi tas nocturnas a personas del sexo opuesto con las cuales pueden generar una prole.En definitiva, el núcleo familiar, como "casa", no es una forma universal: hay sociedades donde no existen las parejas fijas, hay familias poligámicas en el fondo del Amazonas o en Senegal y hay, obviamente, familias extendidas. Nosotros somos la excepción: la familia mononuclear -la soledad de marido, mujer e hijos- es una reciente invención. Para eso hizo falta el advenimiento del capitalismo y del trabajo asalariado, que ha destruido a la familia ensanchada, que era también una entidad económica, y que ha creado a la pareja como la conocemos hoy. Lo explicaba en un magnífico e inhallable libro, Género y Sexo, Ivan Illich. Lo nuevo es la idea de un núcleo aislado que debería hacerse cargo de la formación de la prole. En las sociedades tradicionales europeas y en las sociedades "indígenas" de otras culturas, la pareja está inserta en un complejo de redes de reciproci dad, en un mundo en el cual hombres y mujeres constituyen dos esferas con frecuencia independientes, con lengua, modales y obligaciones diferentes. La prole es confiada al grupo más amplio. Esto permite una elasticidad mayor que la nuestra en la constitución o en el desenvolvimiento de la pareja misma. Una sociedad aristocrática y compleja como la Tuareg aún hoy consiente una frecuencia extrema de divorcios -los cuales se festejan como si fueran matrimonios, es decir, nuevos comienzos-, mismo porque la prole no queda jamás confiada a la sola pareja. Illich decía que la pareja mononuclear es un monstruo del cual nunca antes se había oído hablar.Yace, en el fondo, una pregunta importante: ¿Qué es lo que une a las sociedades, qué hace que no se dividan? Nuestra pobre respuesta hoy es: la pareja. La respuesta de otras sociedades ha sido: una unión que consiente el pasaje de sustancias, sean éstas líquidas -leche, agua, lágrimas-, nutrientes, emociones, palabras, experiencias, visiones, herencias en el sentido más amplio y en el más específico. La sustancia que una generación pasa a la otra es similar y diferente a la que los hombres y las mujeres intercambian encontrándose. Se trata de afecto, de amor, de bienes, pero sobre todo de kinship, es decir, una unión de parentesco que es una invención cultural, que cambia de lugar en lugar, pero que es importantísima. Somos una extraña sociedad que privilegia el amor-pasión respecto al lazo de parentela. En muchas sociedades modernas, como India y Japón, no corresponde al amor-pasión, aun si puede preverlo. Los matrimonios se combinan para que la unión sea estable y no fluctúe con los cambios de las emociones. En India dicen que su tipo de matrimonio es como poner fuego debajo de una olla de agua fría, mientras que el nuestro, occidental, sería como apagar el fuego que está debajo de una olla de agua caliente. Es verdad que nuestra sociedad, no obstante los reclamos de la Iglesia y de los nuevos fundamentalismos, hace constantemente grandes esfuerzos para no dividirse. Hoy, la palabra "pareja" se ha vaciado de gran parte del significado que aún podía tener en nuestra cultura hasta hace 20 años. En Europa, las formas de unión civil y los pactos de convivencia conocidos como Pacs y Dico, así como los matrimonios entre personas del mismo sexo, enfrentan un problema jurídico, ligado a la herencia y a la comunión de bienes, pero no afrontan la sustancia empobrecida de la pareja. Porque en cualquier sociedad, el vínculo entre dos personas crea una circulación de sustancias para pasar a otras generaciones. De otra manera no nos "casamos" (y en las culturas primitivas y tradicionales el amor-pasión existe tanto y aún más que en la nuestra). Si nos "casamos" es para constituir un kinship, una unión que permita el pasaje de sustancias. Una de las sustancias principales en todas las culturas es el género. No es casual que se diga "generar", es decir, instalar a la descendencia en el género, en uno masculino o femenino. Qué tipo de sustancia de género pasan los padres de un mismo género a su prole es una pregunta embarazosa para quien lucha hoy por los Pacs o por los Dico, pero es necesario responderla. No basta con justificar la creatividad de un transgender o de un queer gender para evitarla. Michel Foucault, que era un homosexual convencido y practicante, se peleaba ferozmente con quienes pensaban que inventar un nuevo género era como hacer un happening. Para él, los homosexuales eran hombres con gustos sexuales diferentes. En Francia, esta cuestión está en el interior mismo del debate feminista. Fue Marcela Iacub, antropóloga argentina del derecho, quien hizo notar que no se puede hablar tanto de respeto por las diferencias sexuales y luego ignorar su importancia en una cosa tan seria como la generación de la descendencia. El hecho es que aquí, en torno a la familia, se juega el destino de nuestra sociedad, no en el sentido de que ésta sea hoy "degenerada", como dicen algunos, sino en el sentido más específico de que aquí no se trata del derecho individual sino de transformar el derecho para que sea capaz de proteger realmente los vínculos que las personas producen durante su vida. Sabemos que somos monógamos en el presente y polígamos en el tiempo (la altísima tasa de separaciones lo demuestra). ¿Por qué no aceptar que somos una sociedad de muchos amores pero que asegura y protege los pasajes de sustancia que éstos producen, hijos, parientes, compras, amigos, bienes? Es posible, basta dar un paso más hacia adelante de la política pura.

(c)La Repubblica y Clarín.Traducción de Marisa Di Benedetto.

Un regalito de fin de año... La escena final de la película "Crímenes y pecados", de Woody Allen, aquella en la que el viejo profesor Levy cierra su maravilloso discurso de este modo...




Lo que dice, traducido:

"A lo largo de nuestras vidas todos nos enfrentamos con decisiones angustiantes y elecciones morales. Algunas son de gran importancia. La mayoría de estas elecciones son sobre cuestiones menores. Pero nos definimos a nosotros mismos por las elecciones que hemos realizado. Somos, de hecho, la suma total de todas nuestras elecciones. Los acontecimientos se desarrollan de una forma tan imprevisible, tan injusta. La felicidad humana no parece haber sido incluida en los designios de la creación. Sólo nosotros, con nuestra capacidad de amar, le damos sentido al universo indiferente. Aún así, la mayoría de los seres humanos parecen tener la habilidad de seguir esforzándose, e incluso encontrar alegría en cosas simples como la familia, el trabajo y en la esperanza de que las futuras generaciones puedan comprender más.”

Un regalo

Barenboim discusses the work with Lang Lang

Uno podría pensar que este Lang Lang es un mero alumno de piano que tuvo la suerte de que Barenboim le diera algo de su tiempo. Pero no, se trata de un pianista virtuoso y ampliamente reconocido. ¿Por qué, entonces, está tomando clases? se preguntará seguramente más de un "artista" de estos pagos... Y es comprensible la pregunta. Al fin y al cabo, en el Buenos Aires de hoy, basta una "intervención" (a modo de ejemplo, algo así como colgar 200 pan dulces en un poste de luz y decir - sobre todo decir y explicar - que eso es bla, bla, bla...) para que un cualquiera saque chapa (y parada y actitud y los reclamos del caso) de ARTISTA. ¿Por qué habría entonces, un artista reconocido ya, de preocuparse en aprender... En seguir aprendiendo? ¿Cómo, había que aprender? ¿Había que trabajar?... La imagen de Jesús entrando al templo con el látigo me viene a la mente en este momento...

Es cierto: Hay un mundo mejor, pero es carísimo... Disfruten de la clase de Barenboim y luego del otro video de Lang Lang. En tiempos en los que "cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel", es maravilloso ver cómo dos tipos que saben mucho se apasionan trabajando en el sutil nivel de los detalles, los matices...



Otro video de Lang Lang, como para que podamos apreciar que "el chinito" no es precisamente un principiante...

viernes, 3 de agosto de 2007

Intro

Seguimos, felizmente, sumando lectores a este newsletter que dedicamos a una serena y espaciada promoción de material “totalmente prescindible”. El incremento mencionado parece dar cuenta de que el mundo es más variopinto que lo que la percepción mediática suelen hacernos creer.Cientos de personas que corresponden a targets diversos y que imaginariamente, para el marketing, habitan determinados nichos,dan muestra de que la cosa no es tan sencilla. Como diamantes, que por cierto somos aunque no lo sepamos, tenemos miles de facetas que no admiten las habituales simplificaciones marketineras.
Los genios creadores de tendencias y manipuladores actitudinales prefieren hacer creer, especialmente a los más jóvenes ya que el resto estaría(mos) fuera del juego, que, como reza el slogan publicitario: “lo que importa es la cerveza”.
Tenemos malas noticias pues: parece que importan otras cosas.Parece que no todo el mundo tiene como sueño de máxima largar el laburo y poner un parador en Buzios para vender caipirinha...


Hay una percepción del mundo privada y otra "social", colectiva, la que, asumimos, es la que se desprende de los medios de comunicación (especialmente la televisión), aquella realidad de la que los medios dan cuenta. Los medios son masivos en cuanto a su llegada, pero no en cuanto a su origen. En este último caso, son unas pocas personas las que dirigen (y de un modo u otro digitan) tal o cual descripción de la realidad. Internet, por el contrario, y aunque masiva en extremo si pensamos en su alcance, opera (felizmente) de modo totalmente opuesto. Los contenidos de la misma son efectivamente masivos. Si uno es habitué de este medio, podemos decir que se arma su propia descripción del mundo. A lo que deberíamos sumar, a fin de que esta descripción sea más completa (siempre será incompleta de todos modos) no olvidar que hay muchas voces (ergo, muchas experiencias) que no están en Internet; gente para la cual Internet directamente no existe, sea por imposibilidades varias o por elección. Es tanta la información hoy disponible entonces, que resulta a las claras inabarcable. Dependemos de nuestro buen tino, nuestro "centro magnétco" dirán algunos, nuestra apertura, para, no obstante, rozar siquiera una ínfima parte de este todo que cada día se acrecienta a ritmo vertiginoso.

Lo que hacemos en este humilde blog es, sin pretensión alguna, presentar flashes de diverso origen, los cuales, si se quiere, no dejan de resultar otra descripción posible de la realidad. Descripción que pretendemos abierta, incierta en su forma general, vacilante, ¿por qué no?. De este modo te acercamos, como nos gusta decir, "material totalmente prescindible" pensando que, en el mejor de los casos, quizás te sirva de algo.

No es mucho lo que producimos nosotros en cuanto a contenidos. Nos limitamos, en general, a compartir aquello que encontramos interesante, no arrogándonos jamás autoría alguna sobre dicho material y aclarando debidamente el origen del mismo... Al no estar parados en posición ideológica alguna, nos permitimos hurgar en fuentes diversas, muchas de ellas encontradas ideológicamente. Creemos que esta división es una pavada absoluta. Es interesante observar cómo los diarios por ejemplo, suelen incluir material relevante, el que se suele perder tras las noticias o bien porque no sos lector de ese diario... Viéndolo con un poco de humor, bien podríamos decir que este blog es un multimedios, ya que abreva sin pudor alguno en cuanto "lugar" haya algo interesante. Al ser presentado este material en un nuevo todo que no los originales, el efecto que puede producir es otro. A eso apostamos...

Buscadores de buscadores de buscadores, de eso se trata. Es cierto que, entonces, Internet tiene mucho de material reciclado, especialmente en los blogs, pero quizás sea la única manera de que, si nosotros somos algún tipo de referente confiable para vos, te cruces con esa "información prescindible". Podemos creer que hay en esto mucho de azar. Quizás no, quizás no exista azar alguno. Quizás abriste las puertas y ventanas en el momento oportuno. Vaya uno a saber.

Una cita

No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer. (Steve Jobs, fundador de Apple Computer).

La frase debería bastar por sí sola. Y deberían repetirla una y mil veces, hasta grabársela, por todos aquellos empresarios en ciernes, especialmente en las PyMEs, que aspiran a hacer de su pequeña empresa una gesta exitosa.

Una vez fui llamado por un empresario de una importante empresa cerealera (especializada en arroz) porque él entendía que necesitaba una renovación en la comunicación de sus productos en general. Repito, fui llamado...

Elaboré una serie de propuestas y me presenté con las mismas ante este empresario, habiendo pergeñado una sencilla alocución acerca de las razones y justificaciones del cambio que yo proponía. Básicamente, que hoy ya no se venden taladros sino agujeros, que la gente no compra arroz (en este caso) sino antes la percepción que tienen de la marca del arroz, etc., etc., etc. Amagué comenzar con esa breve explicación. El empresario me interrumpe, me muestra una foto de unos silos gigantes, y me dice: "Cuando esto era sólo un galpón, yo ya estaba allí dándole al arroz. O sea que no me vas a hablar a mí de arroz. Lo que yo quiero que hagas es bla, bla, bla..."

Yo, por supuesto, no tenía pensado hablar de arroz sino de Comunicación (o Publicidad), que es algo totalmente distinto. Lo que aquel empresario me pedía que hiciera era más de lo mismo, con un leve cambio en los parámetros estéticos, meramente visuales, lo que no significaba un cambio en su comunicación verdaderamente. Era como la típica "blanqueada" a las paredes, una manito de cal para que parezcan nuevas y prolijas... Esa anécdota me trajo a la memoria algo que le pasó a un amigo ilustrador cuando comenzó a trabajar en una agencia de publicidad. Le preguntó a su superior por qué razón los clientes opinaban así como así de las ilustraciones (y demás aspectos de una campaña) si es que no eran especialistas en la materia ni mucho menos. La respuesta que obtuvo fue: "Sabés qué pasa... Todo el mundo dibujó alguna vez el pato Donald. Esa experiencia les hace creer que están habilitados, bla, bla, bla...".

Esto es Argentina pura. Todos sabemos de todo, opinamos de todo. Todos queremos ser "el que la tiene más larga". Por eso Steve Jobs es Steve Jobs. Porque se permite seguramente, a veces, no ser tan Steve Jobs y escuchar a los demás.

Va de regalo uno de los tantos spots que Apple, con mucho humor, hace acerca de su relación con Microsoft.
Vale quizás aclarar que quien esto escribe trabaja en una PC y no en una Mac, pese a los reiterados y bien intencionados embates de los amigos que insisten en convencerlo del cambio.

Una imagen

"Los muertos que vos matáis gozan de buena salud" ...
Los artistas latinoamericanos suelen llenarse la boca diciendo que el arte en Europa ha muerto. Incluso, que Europa ha muerto. No he viajado, no puedo entonces dar fe o no de tal aseveración. Pero si me atengo, obligadamente, a aquello de "por sus frutos los conoceréis", no temo afirmar que esta gente, si muere, muere lindo!...

Davide Coltro es un artista italiano nacido en 1.967, en Verona, cuya obra (¿arte digital sería lo suyo?) merece ser destacada. Lamentablemente no hay información en Internet de este artista en idioma castellano.
An Italian engineer/artist sends digital images remotely to 'hyperframes' displayed in San Francisco art gallery: Mark Wolfe Gallery... Esto es lo poco que se agrega al video en YouTube.

Las imágenes (paisajes) de Coltro son de una belleza singular. Imágenes estáticas, frías, a la vez sugerentes por lo que tienen de imprecisas, vagas... No me da el cuero como para hacer una crítica sesuda de su trabajo, así que me limitaré a señalarlo y a decir que el arte de Coltro "me llega" de una manera contundente aunque tan imprecisa y vaga como sus imágenes. Y que la belleza de sus trabajos no me es un dato menor.

Si Usted tiene la suerte de visitar pues alguna galería en Europa o Estados Unidos y ver este arte que está muerto según dicen, no deje pasar la oportunidad de mandar saludos de este lado del mundo donde, parece, estamos los vivos.

Un video

Si, como decimos en el newsletter, ya utilizamos este video como tarjeta de fin de año de Docemonos/ACC y lo incluimos en www.lamusicadebabel.com.ar, ¿por qué insistimos con él?... En principio, porque la mayor parte de los lectores de este blog no son lectores de La Música de Babel ni clientes de Docemonos, pero además y fundamentalmente, porque creemos que vale la pena insistir con aquello de lo que este maravilloso video da cuenta. En una cultura que se ufana de su nihilismo, su cinismo, su desamor, es menester reintroducir un elemental principio afectivo, perfectamente representado en esos abrazos del video. Te reconozco, te aprecio, te quiero...

Whitman decía en Hojas de Hierba: "Aquel que camina una sola legua sin amor / camina amortajado hacia su propio funeral". Los resultados de estas "muchas leguas sin amor" ya los estamos viendo y prometen ser peores. Y no estamos aquí hablando del fatal amor romántico que tan bien (y tan mal) conocemos, sino de otra cosa, lo cual, no seamos inocentes, no pasa por el solo enunciado de éste como deseo, pero no por ello podemos prescindir de su mención, alentar el intento, revalorizarlo...

No hay en este punto, de nuestra parte, el menor atisbo romántico. Por el contrario, entendemos, se trata de una necesidad concreta y precisa. Y siempre urgente.


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Una opinión

Este es un artículo publicado en un diario (La Nación). O sea que hay un editor, un periodista, un director, un filósofo (y muchos otros) que eligen y deciden publicar este material. De algún modo, y sin por ello coincidir necesariamente con lo dicho por el entrevistado, el hecho de que podamos leer esto en un medio de circulación masiva supone que hay gente que está dispuesta a abrirse a ideas y conceptos de buen cuño, como una manera de sentar bases para "una vida menos peor" (Agresti dixit). ¿Por qué razón entonces, cuando hablamos de gobernantes, no aparece siquiera uno que acuse recibo de otras ideas, otros discursos, otros conceptos que no aquellos primitivos y a esta altura vergonzantes como es todo el palabrerío político que a diario escuchamos en los distintos medios?... ¿Por qué los gobernantes que nos tocan (y que, parece, nos mereceríamos) son "una manga de bestias"? No nos referimos sólo a los actuales; todos son lo mismo, al margen de la tendencia o partido al que pertenezcan... Creo que la pregunta es: ¿Por qué razón la intelligentzia vernácula o, mejor, los espíritus sensibles y afinados del país, no aparecen en el Poder?

Tengo mi opinión al respecto, pero no creo en saturar la "blogósfera" de opiniones así como así. Prefiero ver qué dice la gente que sí tiene algo que decir, que no es lo mismo que opinar (pese a que este cuadro se titule UNA OPINIÓN.

El capitalismo no es moral o inmoral:es, simplemente, amoral
(publicado en La Nación, Diciembre 20 de 2006)

Para el filósofo André Comte-Sponville, el egoísmo es lo que mueve al hombre.

PARÍS.- "No es la generosidad lo que mueve al comerciante a vender sus productos a precios módicos, sino el interés."
Con ese enunciado, que bien podría ser catalogado de redundancia, el genio escocés de Adam Smith sentó las bases de la economía de mercado hace dos siglos.
Hoy, el filósofo francés André Comte-Sponville retoma esas mismas conclusiones para asestar un golpe mortal a la moda del "comercio ético".
"No hay que mezclar todo. El capitalismo no es moral o inmoral. Es, simplemente, amoral", afirmó en una entrevista con LA NACION.
Autor de numerosos tratados de ética y moral y especialista en filosofía oriental, Comte-Sponville es uno de los pocos escritores que consiguió hacer entrar la filosofía en las listas de best-sellers de las principales librerías europeas.
Este reconocido intelectual de 54 años, discípulo y amigo del filósofo Louis Althusser, se declara heredero de los epicúreos y admirador de Spinoza, de Montaigne y de Lévi-Strauss. Formado en la mejor escuela del materialismo histórico, se define como "un ateo apasionado de espiritualidad y fiel a los valores judeocristianos".
-Como buen filósofo, en momentos en que sólo se habla de las virtudes del comercio ético, usted afirma públicamente que la moral no tiene nada que ver con la ley de la oferta y la demanda.
-Hay dos actitudes equivocadas sobre esta cuestión. A la izquierda están los que dicen: "El capitalismo es esencialmente inmoral y no tiende a la justicia". A la derecha, los que dicen: "El capitalismo es perfectamente moral, porque recompensa los esfuerzos realizados o la creatividad". Ambos están equivocados. El capitalismo es amoral, porque no funciona guiado por la virtud, el desinterés o la generosidad. Funciona basado en el interés, en el egoísmo. Y por eso funciona tan bien. Como Marx, creo que el egoísmo es la principal fuerza motriz de todo ser humano. Justamente, la gran debilidad del viejo marxismo es esa inmensa contradicción que llevaba en su seno: Marx no acompañaba su política con una antropología acorde. Por un lado, su antropología dice que todos los hombres actúan siempre por interés. Por el otro, sin embargo, propone una sociedad que, en el fondo, sólo es realizable si los hombres dejan de actuar por interés. Una sociedad utópica. Por eso hubo que aplicar por la fuerza, por la presión, lo que la moral fue incapaz de obtener. Y fue así que pasamos de la bella utopía marxista del siglo XIX a los horrores del totalitarismo que todos conocimos en el siglo XX.
-Para usted es, entonces, inconcebible una sociedad donde la gente pueda trabajar por amor al prójimo o a la humanidad.
-Si uno quiere que la gente trabaje más para mejorar la situación de su vecino, tiene que haber un incentivo particular. Por esa razón, comparada con los países capitalistas, la productividad siempre se derrumbó en los países comunistas. Pero tampoco creo en el discurso ultraliberal que presenta al capitalismo como una recompensa a la libertad y al esfuerzo. El capitalismo no tiene por qué ser moral o inmoral: le basta con ser eficiente. Y si es eficiente es justamente porque toma a los hombres tal como son. Como seres egoístas. ¿Qué le dice el comerciante? "Sea egoísta, venga a comprar mis productos..." No le dice: "Por favor, sea generoso, tengo dificultad para pagar mis deudas y necesito que me dé una mano". En realidad, le dice: "Los mejores productos y los más baratos están en mi negocio". Y funciona. Porque, para vender, los comerciantes tienen que hacer el esfuerzo de tener los mejores productos y los más baratos. ¿Qué le dice el patrón a un asalariado brillante y prometedor? "Sea egoísta, venga a trabajar conmigo. Le conviene." ¿Qué dice el joven trabajador que quiere hacerse emplear? "Sea egoísta, empléeme. Le conviene." La gran ventaja del capitalismo es la de ser antropológicamente legítimo. Su base de funcionamiento es el egoísmo. Y está muy bien, pues el fundamento de la humanidad es el egoísmo. Obviamente, el egoísmo basta para hacer marchar la economía, pero no basta para construir una sociedad. Y menos aún para construir una civilización.
-Es decir que, así como el mercado es eficiente para crear riqueza, jamás bastó para construir una sociedad o una civilización moralmente aceptables...
-Con toda razón, el ex primer ministro socialista francés Lionel Jospin decía: "Sí a la economía de mercado; no a la sociedad de mercado". Sí a la economía de mercado porque la economía sirve para crear riqueza y es la más eficaz para hacerlo, pero no a la sociedad de mercado, porque, por definición, el mercado significa sólo lo que se compra y lo que se vende. Y en una sociedad no todo está en venta.
-¿En quién recae la responsabilidad moral de una sociedad?
-En el individuo. La moral sólo existe en primera persona. ¿Por qué siempre acusar al sistema capitalista? El sistema capitalista no es nadie. ¿Cuánta gente conoce usted que es egoísta -como usted y yo- y echa pestes contra el egoísmo del sistema? El sistema no tiene por qué ser generoso; son ellos los que deberían serlo. Como no lo son, se excusan condenando el sistema.
-Pero el individuo, a título personal, no puede moralizar una sociedad.
-Naturalmente. Entre la dimensión amoral de la economía y la moral de los individuos hay una fuerza colectiva que llamamos Estado, política o derecho, que debe encargarse de moralizar el funcionamiento económico en beneficio de los individuos. Es justamente porque la economía es amoral y porque la moral no es rentable que se necesita una articulación entre las dos, algo que no esté en venta. Creo que mientras más lúcidos seamos sobre la naturaleza de la economía y la moral, sobre la fuerza de la economía y la debilidad de la moral, más exigentes seremos en cuanto al derecho y a la política.
-Para usted, es necesario distinguir cuatro órdenes o niveles distintos en la organización de una sociedad.
-Así es. El primero de ellos es el orden técnico-científico. A él pertenecen la economía y la biología, y se estructura mediante la oposición de lo posible y lo imposible. La cuestión de lo que está permitido o prohibido -por ejemplo, la clonación o la manipulación de células germinales- no le concierne. Ese orden debe ser limitado por algo desde el exterior: el orden jurídico-político, estructurado por la oposición entre lo legal y lo ilegal. Pero en esa etapa las cosas aún no están resueltas, porque no hay ninguna ley que prohíba, por ejemplo, la mentira, el egoísmo, el desprecio, el odio
- En otras palabras, la maldad.
-Si queremos escapar individualmente del espectro del malvado legalista, debemos inventar un tercer orden para que todo lo que es técnicamente posible y legalmente autorizado no sea realizado. De modo que ese orden jurídico-político deberá estar limitado por un tercer orden: el de la moral, estructurado por la oposición entre el deber y lo prohibido. Ese tercer orden no debería ser limitado, sino completado, porque un individuo que cumpla siempre con su deber sería un fariseo si respetara sólo la letra de la ley moral.
-¿Qué le faltaría a ese fariseo?
-Tres mil años de civilización judeocristiana responden a lo que le faltaría: el amor. Y así llegamos al cuarto orden, que completa el tercero: el orden ético.
-Para volver a las llamadas empresas de comercio ético...
-Como afirmaba Kant, una acción puede ser conforme a la moral, pero no tener ningún valor moral. Lo propio del valor moral de una acción es la ausencia de interés. El comercio ético sigue siendo comercio.
-¿Cuál es su sociedad ideal?
-Mi sociedad ideal no existe. Sería una sociedad que funcionara a base de amor y de generosidad, y esto -por todo lo que acabamos de decir- es antropológicamente imposible. En todo caso, debería ser una sociedad que respetara las libertades individuales y supiera aprovechar la eficiencia de la economía de mercado, protegiendo, al mismo tiempo, a los más frágiles. Naturalmente, sin contar con el mercado para que generara justicia social. En Francia llamamos a eso una sociedad socialdemócrata. Es necesario confiar al Estado todo aquello que no está en venta en una sociedad: la libertad, la justicia, la dignidad, la salud pública, la cultura y la educación. Hay que entender que el Estado no es eficaz para crear riqueza: el mercado y la empresa lo hacen mejor. Es imprescindible dejar de soñar con una sociedad colectivista cuyas experiencias sucesivas terminaron trágicamente.
-Usted suele afirmar que la gente confunde con frecuencia ciudadanía y moral
-Sí. En el mundo moderno, la gente suele pensar que lo propio de la ciudadanía es respetar al otro. Sin embargo, sea uno ciudadano o no, el otro merece respeto. Etimológicamente, el ciudadano es miembro de una ciudad, es decir, de un Estado democrático. Así es en una democracia directa o indirecta, como las nuestras, donde el pueblo soberano delega sus poderes en sus representantes. Al mismo tiempo, el ciudadano no es totalmente soberano. De lo contrario sería rey. Todo ciudadano tiene, en consecuencia, dos obligaciones: obedecer a la ley, porque no es rey, y participar en la elaboración de esa ley, porque no es súbdito. De aquí surge que la definición de ciudadano es esencialmente política. Pero respetar al prójimo no depende de la política, sino de la moral. Ya se trate de un súbdito o de un ciudadano, se le debe el mismo respeto. Es, pues, un contrasentido ligar el respeto, que es un valor moral, con la ciudadanía, que es un valor político.
-Pero, con frecuencia, respetar al otro está establecido por la ley.
-Aun cuando la ley nos prohibiera respetar al otro, nuestro deber seguiría siendo respetarlo. Si no se es capaz de comprender la diferencia entre derechos humanos y derechos del ciudadano, se corre el riesgo de no comprender lo que es realmente la ciudadanía. Un inmigrante que entró clandestinamente en Francia no tiene los mismos derechos que un ciudadano francés, pero tiene exactamente los mismos derechos humanos. Con frecuencia se habla de ciudadanía en vez de hablar de moral. Esto es grave porque, por ejemplo, ninguna ley nos prohíbe ser egoístas y, sin embargo, moralmente todos sabemos que el egoísmo es un defecto y que la generosidad es un valor. La gente confunde moral con derecho, conciencia con democracia. Si contamos con la generosidad de los ricos para que los pobres puedan comer, no hemos comprendido nada. A la inversa, sería absurdo esperar que las leyes nos obligaran a amarnos los unos a los otros. Esto -para usar una expresión pascaliana- se llama necesidad de hacer una distinción entre desórdenes.
- Los politicólogos hablan cada vez con más frecuencia de un "civismo individualista" (un comportamiento ecológicamente responsable, por ejemplo) que estaría reemplazando al viejo "civismo colectivo", cuyos referentes eran el patriotismo y la conciencia de clase.
-Es normal, en la medida en que vivimos en sociedades cada vez más individualistas, donde el respeto a las libertades del individuo se coloca por encima de todo. Pero ¿se puede ser un buen ciudadano individualista? No estoy tan seguro. Bajar el sonido de la televisión después de las 22 horas o cerrar la canilla mientras uno se cepilla los dientes es loable, pero depende más de la moral que de la ciudadanía. El primer deber del ciudadano es obedecer la ley. Sin embargo, ninguna ley obliga a bañarse en vez de ducharse, aun cuando esto sea un desperdicio de agua. Por el contrario, la ley nos obliga a pagar los impuestos y a declarar que tenemos una mucama. En otras palabras, ¡dése un baño de inmersión si tiene ganas, pero deje de hacer fraude con el fisco y de hacer trabajar a alguien en forma ilegal!
-Para usted, la globalización no parece ser responsable de las situaciones de extrema pobreza en el mundo. Sorprendente actitud para un hombre de izquierda.
-No, la globalización no es responsable de la pobreza del Tercer Mundo; más bien es lo contrario. Si los países ricos aceptaran abrir un poco más sus mercados a los productos africanos o sudamericanos, las economías de esas regiones irían infinitamente mejor. Europa y Estados Unidos protegen a precio de oro a sus agricultores y, con frecuencia, a sus industriales, en detrimento de productores más pobres. Más globalización en ese sentido tendría un efecto saludable en países como la Argentina. Deberíamos luchar por esa globalización. Una globalización equitativa, no sólo mercantil, regulada por políticos responsables y no por intereses económicos particulares.
(Por Luisa Corradini Para LA NACIÓN )
 
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